Manejo de la hembra de reemplazo – Parte 2

Manejo de la hembra de reemplazo – Parte 2

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Estratégias reproductivas

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La evolución de las distintas líneas genéticas hacia animales mucho más magros, con mejor índice de transformación, crecimiento, etc., ha hecho que la aparición de la pubertad se haya retrasado lo que ha obligado a su vez a posponer el momento de la primera cubrición.

Aunque cada línea genética tiene su momento, en general, el inicio del contacto con el macho debería ser entre los 160 y 180 días de vida de la nulípara, de esta forma, la cubrición efectiva será alrededor de los 235 – 240 días con hembras que ya hayan ciclado al menos 2 veces. Estos ciclos previos a la cubrición son importantes ya que en cada uno de ellos se produce un agrandamiento del aparato genital de la hembra lo que hace que ésta llegue a la primera cubrición con útero de mayor tamaño donde es posible alojar un mayor número de lechones y, por tanto, obtener camadas más numerosas en el primer parto. Una forma fácil de evaluar el desarrollo del aparato genital de la nulípara es la utilización de un catéter milimetrado de tal manera que, una vez introducido y fijado en el cérvix, nos da lectura de la longitud de la vagina y, por tanto, nos da idea del nivel de desarrollo del aparato genital y del grado de maduración y desarrollo sexual de la nulípara. Según trabajos de Santiago Martín Rillo (1999) las diferencias entre las hembras con poco y gran desarrollo genital llegan hasta los 2,7 lechones en el primer parto.

[mk_image heading_title=»Uso de cateter milimetrado» src=»http://www.academiaporcina.com/wp-content/uploads/2016/05/Captura-de-pantalla-2016-05-13-a-las-1.51.57-p.m..png» align=»center»]

Los puntos clave para una buena estimulación con macho de la nulípara son los siguientes:

De esta manera, más del 85% de las nulíparas deberían haber mostrado algún celo antes de los 195 días de vida. Las hembras que no responden con prontitud a la exposición al macho, dentro de las primeras 6 semanas, tienen una vida reproductiva muy limitada, en comparación con las hembras que empezaron a ciclar durante el periodo de contacto con el verraco.

A las hembras que no han salido a celo se les puede provocar un estrés moderado como puede ser hacer un reagrupamiento, un cambio de corral o incluso de nave o, incluso, pasearlas en libertad, no siendo aconsejable el privar de alimento durante largos periodos y mucho menos de agua, recomendándose siempre una utilización moderada y racional de las hormonas (combinación de hormonas gonadotrópicas: 400 ui PMSG + 200 ui HCG) ya que, generalmente, las hembras inducidas tienen peor fertilidad y del orden de un lechón menos en el parto.

Por todo esto, lo más racional es llevar una buena política de descarte, eliminando las hembras anoéstricas y aquellas que ciclan y luego dejan de hacerlo. No se recomienda mantener a las hembras en la granja cuando éstas no muestran celo dentro de las 6 semanas tras la exposición a distintos machos. Una práctica muy interesante es investigar en el matadero los aparatos genitales de los descartes, actividad que nos dará mucha información sobre lo que está pasando realmente en la granja.

Una vez que tenemos las nulíparas cíclicas hay que moverlas lo antes posible a la zona de control-cubrición. Allí se cubrirán cuando tengan el peso y la edad adecuados. El momento de enjaularlas es clave ya que supone un fuerte estrés para los animales junto a una adaptación a un nuevo sistema de alimentación que hace que las hembras durante este periodo no coman todo lo que deberían, lo que se traducirá en una menor productividad. Este periodo de adaptación no debería ser menor de 15 días y, mucho mejor, si son 3 semanas. Una forma fácil de hacerlo es mover las nulíparas a las jaulas en el celo previo al que tenemos previsto cubrirlas, de forma que, ya en las jaulas y en ese celo previo podemos implementar la aplicación de plasma seminal sintético o semen muerto. La hembra tras este manejo no quedará preñada y podrá ser inseminada, ya totalmente adaptada, 21 días después.

A este respecto cabe citar un interesante trabajo de Pinilla y Piva (Gráfico 2) donde se estudió el efecto del número de días de enjaulamiento previos a la primera cubrición y donde claramente se ve una merma en los resultados productivos del primer parto cuando las hembras son enjauladas antes de los 18 días anteriores a la primera inseminación.

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Durante estos días de adaptación a la jaula hay que proporcionar a los animales la máxima tranquilidad evitando vacunar, crotalar, tatuar, desparasitar… Así, el programa vacunal debería estar terminado antes de los 6 meses de vida y, al menos, 3 semanas antes de la cubrición efectiva.

Todas estas prácticas están encaminadas a maximizar el número de lechones obtenidos en el primer parto ya que no debemos olvidar que el tamaño de camada del primer ciclo influye en toda la vida productiva de la hembra, como lo demuestra el siguiente gráfico (Gráfico 3) obtenido del análisis de la base de datos de PigChamp Pro Europa y donde se estudia el efecto del tamaño de camada en el primer parto sobre la prolificidad de los partos de toda la vida productiva de esas mismas hembras.

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Como, sin duda, la adaptación de la primeriza termina después de su primer destete, no podemos acabar sin decir algunas palabras relativas a la lactación de la primeriza, la cual es recomendable que sea incluso algún día más larga que la de una cerda multípara ya que el proceso de involución uterina, que en hembras adultas dura alrededor de un mes, en las cerdas primerizas es más lento y, por tanto necesita de algún día más hasta que el útero ha recuperado su tamaño normal y es capaz de acoger una nueva inseminación y, si hubiera lugar, una nueva preñez. Si al alargar la lactación de las primerizas vemos problemas por pérdida de condición corporal en estas hembras lo que podemos hacer es destetar sus lechones a los 21 días e introducirle el mismo número de lechones que tenía de otra camada sana que sea unos días más pequeña de edad, no siendo recomendable colocarle a la primeriza lechones retrasados. De esta manera las primerizas no adelgazan durante esos días extras ya que los nuevos lechones son más pequeños que los que ella tenía y le demandan menos leche.

[mk_blockquote font_family=»none»]Otra recomendación sobre la lactación de las primerizas es forzar que la primeriza tenga en lactación el mayor número posible de lechones para que el tejido mamario no se atrofie y, así, en las siguientes lactaciones dispongamos de mayor número de pezones funcionales.[/mk_blockquote]

Para terminar, nos podemos hacer la siguiente pregunta, ¿Cómo podemos saber si la adaptación de la primeriza ha sido correcta? La respuesta es que habremos hecho una buena adaptación de las primerizas si:

¡Ojo!

La adaptación de una nulípara termina en su primer destete

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Rafael Pallas Alonso

Veterinario. Especialista en Reproducción Animal
Director técnico mundial Kubus

Comments ( 4 )

  • Luis vazquez HERNANDEZ

    Muy buen articulo de primerizas

    • Gracias por tu comentario Luis. Recuerda que existe la parte 1 del artículo.

  • Pedro J. Pradal-Roa, MVZ, Ph.D., Cert.

    Muy completo documento, útil para veterinarios y porcicultores, gracias.

    • Apreciado Dr. Pedro.
      Para nosotros es un placer que usted haya destinado unos minutos para la lectura de nuestro articulo. Mes a mes iremos elevando artículos de alto impacto técnico para la porcicultura latinoamericana. !Hasta pronto!

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